Má comprame

– Má comprame, mami comprame.
– No, todo no se puede.
– Bueno, le voy a pedir a mi abuela.

 

¿Te suena?

 

No sé a ustedes pero que desde tan chiquititos hablen de plata me pone media paranoica.

Bueno, paranoica es una palabra fuerte, preocupada es mejor, de que no sepan sobre el valor, no en pesos, en esfuerzo que los papás hacemos para que nada les falte.

No quiero ni imaginar con lo que se enfrentan las madres de adolescentes con el tema de la moda, celulares y salidas. Claro que debería preguntarle a mi madre como la pasó (aunque debo confesar que yo fui un poco punk anti todo).

 

Yo quiero saber, no quiero dormir, lo que pasa aquí voy a descubrir

 

El 50% de las madres, con chicos entre 3 y 5 en este momento están tarareando.

Está estadística te la tiro fácil, pero con el dinero tuve que ir a las fuentes, es decir a otras madres , para que me cuenten que hacen ellas para hablar con sus hijos sobre este tema.  

Así aprendo, pienso, opino, disiento o quizás ponga en práctica.

 

Los nombres NO fueron cambiados para preservar la responsabilidad de las palabras de estas madres.

 

Carina me cuenta que con su hija de 13 implementó un mecanismo de “vos me ayudas, yo te doy”. Dice que lo que busca es que se haga responsable ante una tarea y le pusieron un valor simbólico para que pueda “ganarse la mensualidad”.

 

Sol, desde el fondo mientras hace mate, grita (es medio gritona) y nos cuenta que a su hija de 16 le puso un cupo de ropa o dinero que pueden gastar por mes. Y es “i- na- mo- vi-ble”. Sin este límite el pedido era constante, todos los fines de semana, “al cuete porque yo no tengo los medios para comprarle todas las semanas ropa distinta, ella ahora tiene que decidir como la va a gastar”.

 

Rocío, la más sería del grupo, mientras abre el paquete de bizcochos se suma “Para mí es fundamental hablar delante de ellos de temas económicos, que sepan cómo está la familia, no con lujos de detalles, más los míos que son de 9 y 10. Pero que sepan que si este mes estamos ajustados vamos a hacer todos el esfuerzo de no gastar de más para que papá y mamá puedan organizarse mejor”.

 

Y yo asiento. En esta me anoto. Yo por ejemplo le cuento a la peque que esta semana no podemos comprar porque no hemos cobrado aún. Y agrego “Le compré una alcancía, tiene 7 pesos, nada, pero son de ella, y los cuida y cuando quiere comprarse algo en el kiosco sabe que puede usar su plata.”

 

“Ah y es importante que los abuelos, tíos y padrinos se copen con no darle y darle plata o juguetes cada vez que se ven. Yo les digo siempre, así me ayudan a bajar la sed de metal”, sonó dramático pero así acotó Juliana.

 

“Además tienen que entender el valor de las cosas, el que no todo hay que tener para ser feliz, que no pasa por ahí y es responsabilidad nuestra que entiendan eso” vuelve Rocío, que una vez más da en la tecla.

 

Creo que tenemos algunas pistas de lo que se puede hacer con este tema y sobre todo que no debemos hacer, dejarlo pasar por alto y no charlar de esto con los nuestros. ¿Después de todo, todas queremos niños responsables y amorosos no?

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