Má quiero un perrito

Hay mucho en la red sobre los chicos y las mascotas. Cuáles son las compañeras ideales, que beneficios traen en el desarrollo social del niño, las alergias, las pulgas, los nombres de moda para un can…Pero ¿Y la madre? ¿What pass?

 

Señor google dígame la verdad de la milanesa:  ¿La maternidad y las mascotas son compatibles? ¿Sumarle una mascota a los tres chiquitos en edad escolar que consecuencias trae a las canas de la progenitora, tutora o encargada? ¿Si el bicho se agarra pulgas, y al mismo tiempo los chicos vienen con piojos del cole, contrato a un fumigador o me mudo?

 

 Má quiero un perrito

Por empezar aclaremos, en casa somos pro-adopción de mascotas autorizadas y rescatadas. Es decir, no compartimos el tener un tatu carreta en pleno barrio de Villa Crespo y tampoco pagar miles de pesos por un perro de moda. Pero, siempre hay un pero…a pesar de ser pro-bichitos, tal como pasa con la maternidad, hay cosas que otras no te dicen para pintarte un mundo color de rosa, así que acá vengo yo a mostrarte el lado B de la cuestión.

Es importante tener algunas cosas en cuenta para que la incorporación de un animal a la familia sea una experiencia rica en sonrisas y lo más fácil posible (especialmente para vos, aja en este blog pensamos en la mamá de la casa).

 

De lo que descubrí y quiero contarte luego de adoptar al pichichus

A ver…

– La casa hay que prepararla en lo posible con tiempo. Si es un animal cachorro va a querer curiosear como todo bebé y si te habías desacostumbrado a estar atrás de uno, estate preparada para andar varios días con 4 ojos. Cables a la vista, lugares chiquitos donde pueda meterse, juguetes en el suelo que pueda ingerir, deben estar controlados. Comprométanse a mantener todo en su lugar y cuidar del nuevo integrante, no cargues vos sola con esa responsabilidad aunque seas la más canchera en ese asunto.

 

– Bebé perro, es posible que llore los primeros días. Paciencia, paciencia y paciencia, repitan como mantra.

 

– Mantenganlo a raya, no es un niño que pueda ir al psicólogo de grande porque no se le puso límites cuando era necesario. Si el cachorro después se convierte en un señor perro de 20 kilos no va a terminar de entender porque ya no puede dormir a upa tuyo. (Para más información diríjase a la oficina del señor Cesar Millán)

 

– El cachorro necesita cuidados extras. Vacunarlo, desparasitarlo, enseñarle está dentro del combo. Parece una obviedad pero a muchas mamás les agarra la loca cuando caen en la cuenta.

 

– Compartan las tareas en familia. Que el perro dependa solo de una persona para comer o pasear no le hace bien ni al perro, ni a vos, ni a los chicos. Además está buenísimo para que ellos aprendan, se vinculen y se comprometan con el cuidado, así sea como encargados de mantener limpio su lugar, cambiarle el agua o cepillarle el pelo.

 

– Por último, pero no por ello menos importante: la decisión debe ser unánime. Charlen, vean pros y contras, no se dejen llevar por el impulso. Integrar una mascota a la vida familiar es una responsabilidad. Por más hermoso que sea el dogo blanco argentino y a tu nene le haya encantado E-S-E perrito y no otro, si vivís en un 2 ambientes no es viable.

 

Para terminar te recomiendo la página del Dr. Romero que tiene un listado muy completo (entre otras cosas) de refugios donde podés adoptar.

 

¿Cómo termina la historia?

Felices con Rada (nuestro cachorro marca perro) ¿No es igualito a Rubén?

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