Libros y maternidad

En casa si hay algo que falta es plata y espacio,  y lo que sobran son libros.

Desde muy chica leo, leo y leo como si no hubiera un mañana. No es exagerado decir que muchas veces en mi tierna juventud, o no tanto, mejor dicho antes de ser mamá me he gastado aguinaldos enteros en libros. Claro después vienen los peques y ya esos lujos desaparecen.

Igual una se las rebusca, por ejemplo, es ley que  para mi cumpleaños no aparezcas a comer torta en casa si en vez de traer un libro de regalo se te da por regalarme un Mercedes Benz último modelo.

Y bueno, chicas, algunos son adictas a los zapatos, a las carteras, a los dulces, cada una con su tema.

Revisando la(s) biblioteca(s) de casa, me “colgué” pensando en cuantos libros que había leído pre-maternidad habían mutado en la post.

Los significados, los personajes, los sentimientos en la base eran parecidos pero ya no eran iguales.

Estante por estante, me fui topando con madres de todo tipo.

Madres que en una primera lectura se me pasaron por alto ahora eran visibles, otras acrecentaron su crueldad y fueron más odiosas, muy odiosas, otras me hicieron lagrimear ahora que me toca a mi estar de ese lado.

 

Libros, historias, bestsellers y maternidad

 

Quiero aclarar y subrayar que no se trata de una critica o reseña de ninguno de los libros nombrados. Tampoco se indica que las citadas sean las protagonistas absolutas de cada uno de ellos. Es tan solo una revisión muy personal de cada una de estas madres que habitan en mi biblioteca.

 

El resplandor – Stephen King

¿Perdón…el resplandor?

Si, señora el resplandor de Stephen King.

Locura, cuchillos, nieve, un hotel ¿poseído?, miedo, más miedo y Wendy Torrance. la mamá de Danny.

La mamá con todas las letras, la que sin respiro busca el bienestar de su hijo y protegerlo cueste- lo- que- cueste.

Es ella quien pensando siempre en “la familia primero” y de que Danny crezca en un ambiente más sano (lejos de algunos trapitos sucios que dejó su marido en la ciudad) decide apostar por un nuevo comienzo. Aunque es verdad de que no está muy convencida, quiere apostar la última ficha, y allá se van los tres, en busca de aire fresco y nuevas oportunidades al Overloock.

Además Danny es un niño vulnerable y sufre de “episodios” que la preocupan mucho y la convierten en una sobreprotectora de pura cepa…y lo bien que hace!!. El mal viene por su hijo y ella tiene ser fuerte para luchar contra él.

 

La conjura de los necios John Kennedy Toole

Ay Ignatius! Cómo haces sufrir a esa madre que lo tiró!

Ella te quiere, pero ya no te aguanta, sí tu madre no te aguanta, en realidad Ignatius ya nadie lo hace.

Sin embargo  te sigue manteniendo porque. ¿Qué no haría tu madre por vos? ¡Y vos se lo pagás así!

Son algunas de las cosas que mientras re-leía este libro soltaba en voz alta, si me indigno que sea en voz alta. (Capitulo aparte de lo maravillosa, cruel, cómica y looser que es esta novela)

Irene, es una mujer endeuda, sufrida, viuda y muy decepcionada de su único hijo que no deja de mandarse macanas. Irene tiene una nueva amiga que le quiere sacudir las ideas para que le suelte la mano de una vez al papanatas ese, un hombre de 30 años vago como pocos, un incomprendido de la sociedad moderna, .

Ella quiere ponerse firme de una vez, ponerle los limites que no le puso cuando era chico, claro que ya saben como le irá con esa patriada.  ¿Podrá finalmente rehacer su vida como mujer? ¿La dejará ese grandulón?

Ay Irene!

 

 

Cien años de soledad – Gabriel Garcia Marquez

Ursula es descripta por Garcia Marquez como “Activa, menuda, severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento de su vida se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerines de olán. Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los muros de barro sin encalar, los rústicos muebles de madera construidos por ellos mismos estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca.”

Prima y esposa de José Arcadio Buendía,  madre de José Arcadio Buendía (hijo), Aureliano Buendía, Amaranta Buendía y Rebeca Buendía (a quien adopta).

Eje de la familia, de la novela (dicho por el mismo escritor), teje y desteje. Madre y padre a la vez, nunca se rinde. Una emprendedora en busca del bienestar de los suyos generación tras generación, 7 en total, hasta sus 120 años de vida.

Pero también Ursula es Macondo, desde las sombras o desde el frente, sus intervenciones cambian reiteradas veces la historia del pueblo.

Frases como “si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me muero” son muy Ursula, que sin duda te hará recordar alguna abuela o bisabuela de tu familia. A mi me recuerda a mi abuela Sara y su trabajo de hormiguita para mantener el hormiguero en pie.

Coraline – Neil gaiman

Mel es la mamá de Coraline. Siempre ocupada trabajando, no le presta mucha atención a su pequeña hija y le cuesta relacionarse de manera menos stressada con ella. Si bien su “doble” en el “otro mundo” tiene más relevancia en la trama que la madre original, Mel nos muestra sin vueltas en lo que muchas veces podemos caer (sin querer) las mamás que trabajamos mucho.

¿Quizás “la otra madre” aparece cuando ella se pierde en la nebulosa de su trabajo?

Un relato fantástico con mucho de realidad en cuanto a vínculos.

 

Carrie, Stephen Kig

¡Mamita que miedo! Si hay personajes que meten miedo es Margaret la madre de Carrie. Posesiva hasta la demencia, fanática religiosa hasta lo insuperable. Tortura a su hija psíquica y psicológicamente. La odias de principio a fin, sin escalas. La peor madre de todas, lejos, digna de un programa de Canaletti.

 

 

¿Y vos? ¿Que madre recordás de tus libros?

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