Mujeres, madres, empresarias

Me topé una noche de insomnio con un documental sobre la historia de un invento, de esos que tenemos a mano a diario. Una historia que por estos lados no es muy conocida pero que vale la pena repasar e inspirarse un poco.

Se las cuento a mi modo, espero saquen lindas conclusiones y buena energía para seguir adelante.

 

El panorama pintaba mal

Imaginate. La mujer de esta historia se separa, queda a cargo de su hijo – al 100% – y sale a trabajar para que no le falte nada. Ahora imaginate eso en los años 50.

Imaginate que esta mujer, Bette, no quería trabajar en una oficina. Ella siempre soñó con ser artista plástica.

¿Cuántas historias de mamás conocemos similares, no?

Bueno Bette, se arremangó, metió sonrisa y salió a trabajar.

No solo a trabajar, aunque le costaba, como toda mamá dejar un par de horas al día a su bebé, decidió capacitarte para acceder a un puesto que le de un ingreso mejor y que le permitiera darle a su hijo educación y cuidados a medida que este fuera creciendo.

Y allá fue Bette a aprender mecanografía y taquigrafía, conocimientos que para ser secretaria le exigían (uno de los puestos máximos a los que las mujeres podían acceder)

Pero viste que pasa, a las mamás que trabajamos fuera de casa pero tenemos inquietudes distintas a lo que hacemos en nuestros lugares de trabajo: recreo,pausa, almuerzo que tenemos, buscamos la manera de llevar adelante, ahora, en un tiempo, o vaya saber cuando ESO que nos gustaría hacer.

¿Vos pensás en ese emprendimiento de repostería que querés sacar con tu hermana? ¿O pensás en que pondrías una consultoría en publicidad free lance, haciendo valer tu título universitario como corresponde?
Bueno, a Bette le pasaba algo similar.

Ella siempre pensaba en que podía aplicar lo que le gustaba o lo que sabía para hacer mejor su trabajo, al menos hasta que el viento cambie.

Y un error la puso en órbita. 

Siendo mecanógrafa y taquígrafa cometía errores de tipeo y el backspace o el ctrl zeta no estaba ni en la mente de los más locos. Detestaba tirar tantas hojas por errores y tener que volver a comenzar.

– ¿Y si pruebo la técnica que utilizan los artistas que tanto admiro para corregir mis tropiezos?

Los artistas plásticos borran y corrigen sus propios errores pintando sobre ellos. Claro. Eso. Y allá salió con la idea en la cabeza para su casa.

Metió tempera y vaya a saber que más de su cocina en una licuadora, embotelló el brebaje y se fue a probarlo a la oficina.

Imaginate la emoción de la prueba ante el primer pifie. Se la jugaba. ¿Y si funcionaba?

Y así fue, tomo su poción mágica, pintó sobre el error, dejó secar y Eureka! Volvió a escribir. Error corregido. Jefe contento. Secretarias amigas enloquecidas con lo que Bette había creado.
No hubo una, incluso la más mala onda de todo el plantel (siempre hay una) que no haya rogado a Bette para que le haga una poción similar.
Un frasco llevo al otro, decidió ponerle un nombre a la decima botella y empezar a cobrarlo cuando de edificios de oficinas distintos al suyo empezaron a consultarle. “Mistake Out” fue su primer nombre, el actual Liquid Paper.
¿Entendés? – W-O-W

Para 1976 la Liquid Paper Company embotellaba 25 millones de botellas al año.

Bette, es Bette Nesmith Graham, creadora de uno de los inventos más usados aún hoy día.
Murió en los 80, no sin dejar antes dos fundaciones especialmente creadas para mujeres que crían solas a sus hijos y para mujeres que quieren encontrar nuevas maneras de ganarse la vida.

 

AboutUsPageImage1

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *